lunes, 3 de octubre de 2016

 LAS NIÑOS PEQUEÑOS EN LAS ESCUELAS INFANTILES

La escuela infantil es un tramo del sistema educativo que comienza a ser considerado como un período de educación peculiar y de mucha relevancia. Desde el comienzo de la escolarización obligatoria, la escuela ha sido entendida como un lugar donde se aprenden conocimientos y habilidades específicos que la sociedad valora útiles para la integración en el mundo social, así como un contexto de desarrollo y progreso personal.

Una característica de la educación Infantil es la necesaria armonía y la buena comunicación que debe existir entre el contexto familiar y el centro educativo. El niño pequeño por su propia inmadurez y heteronomía no puede ser comprendido fuera de su contexto ya que este nos da las claves de la personalidad y la disponibilidad educativa del niño/a. Para ello hace falta conocer y comprender los sistemas de crianza, valores, hábitos y costumbres de las familias de los niños/as y así poder interpretar sus características, necesidades y posibilidades.

La escuela infantil debe asumir la cultura del contexto social inmediato, sólo así encontrará armonía y coherencia en el contexto educativo escolar.
Un aspecto importante dentro de la Educación Infantil, y que no presta atención el sistema educativo, es la incorporación al mundo de los afectos, emociones y la vida de relación social. Esta hace referencia a las relaciones interpersonales, al progreso de la vida afectiva y la búsqueda del equilibrio emocional.

La Educación Infantil debe actuar como contexto en el que el clima socio-afectivo sea corrector de déficit, además de contribuir a que el crecimiento intelectual no evite el desarrollo armónico de los sentimientos positivos como la solidaridad y la conducta prosocial.

EL DESARROLLO, UN OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN INFANTIL
Los objetivos de un proceso educativo no son sólo la transmisión de conocimientos, sino el desarrollo de la autonomía personal, potencialidad cognitiva y maduración socio-afectiva. La educación y el desarrollo no son procesos separados en ningún tramo del sistema, deben estimular y optimizar las posibilidades de progreso personal.
Una concepción importante en la Educación Infantil es la relación existente entre aprendizaje y el desarrollo, hoy consideramos que el aprendizaje es el motor de desarrollo y que todo desarrollo lleva implícito un aprendizaje. El aprendizaje y el desarrollo personal debe constituir la preocupación dominante con variadas actividades, tareas, ejercicios y juegos; todas ellas que se deriven de un sistema de comunicación y convivencia para que los niños/as tengan experiencias enriquecedoras en su vida.

EL DESARROLLO PSICOMOTOR

El niño necesita desarrollar su cuerpo como fundamento de su crecimiento y como dominio de su propia situación en este mundo. Cuando el niño se convierte en un escolar, no domina aún muchas habilidades motoras y de expresión corporal que necesita desplegar. El contexto espacial, que debe ser sensible a las necesidades, y las rutinas diarias se convierten en escenarios para poder expresarse y donde la maduración psicomotora debe recibir una continua estimulación. Por ejemplo, se debe contar con un espacio amplio y dotado de materiales que permita desarrollar retos psicomotores -motricidad fina (arrastrarse, saltar, balancearse, etc.) y gruesa (manipulación, equilibrio, etc.)- que son estimulantes para el niño/a.
Hay que tener en cuenta otros elementos aparte del niño, como son los educadores, el centro, el clima, la actividad, la metodología, el tiempo, el espacio, etc. Todos estos factores se articulan entre sí y se hacen realidad en la vida cotidiana del centro, constituyendo una Institución que tiene rasgos específicos.




EL JUEGO COMO FACTOR DE DESARROLLO
El juego es una actitud ante los objetos, los otros y ante nosotros mismos que marca la situación de tal forma que decimos que "estamos jugando". Es una actividad natural, un comportamiento en el que el uso de los objetos y las acciones no tiene un objetivo obligatorio para el niño, es decir, supone un "hacer sin obligación" de tal forma que esta capacidad de hacer refleja para el propio niño y para los que les rodean la dimensión humana de la libertad frente al azar y la necesidad. Es un factor de desarrollo que ejercita la libertad de elección y de ejecución de actividades espontáneas y eso proporciona al ser humano la dimensión de ser libre, activo y seguro.
El juego deja de ser adaptativo y se convierte en un proceso simbólico de comunicación social; a través de él, el niño logra el autodominio y la precisión de movimientos que requiere para sentirse integrado en su medio a la vez que autónomo y libre en sus desplazamientos. El juego psicomotor modela y regula la capacidad perceptiva del niño al verse capaz y libre de actuar en un medio, que reconoce como propio, porque lo explora a través de su movimiento.

El juego simbólico, según Piaget, ingresa a los niños/as en el mundo de las ideas, en el mundo de la verdadera inteligencia humana. Con esto los niños/as comienzan a aprender reglas que prescriben las actividades y los procesos humanos. La regla es el conjunto de normas internas de una actividad lúdica, que la define y diferencia de cualquier cosa.
Estar jugando presupone atravesar la línea divisoria que separa lo que no es juego de lo que sí es. Juego nace de la realidad que rodea al niño, de la cual toma sus elementos y nunca se aleja de ella más allá que lo preciso para volver a ella de nuevo, recrearla y enriquecerla.

Los juegos infantiles pueden ser serios, en el sentido de exigir y provocar actitudes rigurosas en los niños/as, sin que por ello dejen de ser juegos. Por eso, no hay que confundir toda actividad infantil con juego; los niños son perfectamente conscientes de cuando están jugando y cuando no, hay que ser respetuosos y partir de que no todo acto puede ser un juego ni todo acto está fuera de juego.
El juego siempre es interesante y significativo para el niño, ya que si se pierde interés la actividad deja de tener significado y el juego muere como tal. El juego tiene motivación y esto lo convierte en una poderosa herramienta de crecimiento y desarrollo personal.

Vigotski define la actividad como un núcleo central para explicar la naturaleza sociocultural de muchos procesos psicológicos y especialmente el entramado de relaciones, sentimientos, percepciones y conocimientos que constituyen los microcontextos en los cuales se produce el aprendizaje y el desarrollo de los niños. El entramado de relaciones interpersonales que rodea toda actividad humana le proporciona su sentido sociocultural. Hay actividades que tienen un solo sentido lúdico y placentero, pero están tan bien incorporadas a los sistemas de vida que les damos pleno sentido cultural y espiritual. Son también de esta categoría las actividades de diversión, de tiempo libre, artísticas o culturales


CLASES DE JUEGOS

Piaget descubre el papel del juego dentro del sistema de desarrollo que él establece y describe las formas que adquieren los juegos espontáneos y los identifica con las formas que adquiere las capacidades infantiles.
Clasifica los diferentes juegos en tres apartados, dependiendo de la relación que tienen con el cambio del niño a lo largo de la vida: sensioriomotor, simbólico y reglado.

Juegos Sensoriomotores: estos implican la puesta en acción de la capacidad de los niños de construir y operar desde los estímulos que en él provoca el entorno físico, los objetos y su propio cuerpo, elaborando respuestas complejas de carácter motórico-manipulativo, es decir, utilizando su cuerpo. Un ejemplo de este juego son los espontáneos. A través de estos, el desarrollo se va encontrando con su aprendizaje.

Juego Simbólico; son todas las actividades representativas que se realizan dentro de un marco no estrictamente serio o de comportamiento acomodativo. Un ejemplo de juego simbólico son las imitaciones de movimientos, acciones, etc. Las actividades que los niños/as realizan entre tres y seis años son actividades simbólicas de carácter lúdico.

Para Piaget, el juego se diferencia de la actividad seria porque en él los niños/as no se preocupan mucho de que lo que hacen sea exactamente lo que se espera de ellos y lo que deben hacer, ellos se relajan y se olvidan de la necesidad de ajustar su acción. Para él, el juego simbólico es más una dimensión de expresión que un instrumento de aprendizaje.

 Juego de Reglas: Es el único juego que Piaget lo consideró de naturaleza social, este juego se refiere a un cambio en el concepto de necesidad interna que tiene todo proceso mental. Los niños/as no son capaces de pensar en forma lógica y operar razonadamente, por lo que no podrán comprender los juegos de reglas.
Los niños se pueden incluir en juegos ricos e interesantes sin tener dominado completamente las normas, esto les va a ayudar en el progreso de sus capacidades mentales, físicas y motoras.
La clasificación de los juegos de Piaget relaciona el juego y el desarrollo cognitivo, por tanto comprende la actuación de los niños dentro de los juegos, pero no es muy práctica para analizar la relación entre el juego, el desarrollo y el aprendizaje.



 BIBLIOGRAFÍA:


http://www.eumed.net/rev/ced/10/amgg.htm

• ANCÍN, M.T. (1989): Cuerpo, espacio, lenguaje. Ed. Narcea. Madrid.
• ARRANZ, J.D. (1995): Juegos al aire libre. Educación Infantil y Primaria. Ed. Escuela Española. Madrid.
• GUTIERREZ, R. (1997): El juego de grupo como elemento educativo. Ed. CCS. Madrid.
• OPPENHEIM, J.F. (1990): Los juegos Infantiles. Ed. Martínez Roca. Barcelona.
• SPENCER, Z.A. (1976): 150 Juegos y actividades Preescolares. Ed. CEAC. Barcelona.

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